Para ayudar a alguien con un ataque de pánico, mantén la calma, quédate a su lado, háblale con frases cortas y tranquilas (“estoy aquí”, “es un ataque de pánico, va a pasar”), invítale a respirar lento contigo alargando la exhalación y evita presionarle para que se calme o minimizar lo que siente. Los ataques de pánico son muy angustiantes pero no son peligrosos y suelen bajar en minutos. Si es la primera vez o hay dudas de que sea algo médico, pide ayuda llamando al 131.
Ver a alguien en pánico asusta, y es normal no saber qué hacer. Para entender qué es un ataque de pánico, revisa la guía de ataque de pánico.
En resumen
- Tu calma ayuda a regular a la otra persona.
- Frases cortas y simples funcionan mejor que explicaciones.
- Respirar juntos, lento, ayuda a bajar la activación.
- Si hay dudas sobre una causa médica, llama al 131.
¿Cómo saber si es un ataque de pánico?
Suele empezar de forma brusca, con varios de estos síntomas: corazón acelerado, falta de aire, temblor, sudor, mareo, opresión en el pecho, hormigueo, sensación de irrealidad y miedo intenso a morir, desmayarse o perder el control. Alcanza su máximo en pocos minutos.
Si la persona ya ha tenido ataques de pánico y te dice que es eso, confía en lo que te dice. Si es la primera vez, si tiene enfermedades del corazón o si el dolor de pecho es intenso y no cede, trátalo como una posible emergencia médica (ver ataque de pánico o infarto).
¿Qué hacer durante el ataque?
- Mantén la calma. Respira tú primero. Tu tono de voz y tu ritmo influyen.
- Quédate cerca y pregunta qué necesita: “¿Prefieres que me quede contigo o que te dé espacio?”.
- Habla con frases cortas: “Estoy aquí”, “Es un ataque de pánico, va a pasar”, “Estás a salvo”.
- Respiren juntos: inhalar por la nariz, exhalar lento por la boca, más largo que la inhalación. Cuenta en voz alta si ayuda.
- Ayuda a anclarse: pídele que sienta los pies en el suelo o que nombre cosas que ve.
- No la apures. Deja que las sensaciones suban y bajen.
- Ofrece agua cuando empiece a bajar.
¿Qué conviene evitar?
- Decir “cálmate” o “no es nada”: la persona no puede calmarse a voluntad y se siente incomprendida.
- Hacer muchas preguntas o dar explicaciones largas.
- Mostrar alarma o apuro.
- Ofrecer alcohol o medicamentos que no le hayan indicado.
- Llevarla a escapar siempre de la situación: puede reforzar el miedo a ese lugar.
¿Y después del ataque?
- Dale tiempo para recuperarse; suele quedar cansancio.
- Valida lo que vivió: “Fue muy difícil lo que sentiste”.
- Si los ataques se repiten, anímala a consultar. El trastorno de pánico tiene tratamiento eficaz.
- Evita convertirte en su única forma de calmarse o acompañarla a todos lados para que no tenga ataques: a largo plazo puede mantener el problema (ver agorafobia).
Cuídate tú también
Acompañar a alguien con ataques frecuentes cansa y preocupa. Infórmate, pon límites cuando lo necesites y busca apoyo. Revisa también cómo ayudar a alguien en crisis emocional.
Si la persona tiene ataques recurrentes, la psicoterapia cognitivo-conductual es el tratamiento con más respaldo.
Cuándo llamar al 131
Llama si es el primer episodio y no hay certeza de que sea pánico, si el dolor de pecho es opresivo o se irradia al brazo o la mandíbula, si hay pérdida de conciencia, si la persona tiene una enfermedad cardíaca, o si los síntomas no ceden después de 30 minutos.
