Ataques de pánico

Agorafobia: qué es, síntomas y cómo se supera

El miedo a salir, al transporte o a las multitudes suele nacer del pánico. Cómo se diagnostica, en qué se diferencia de otras fobias y cómo se trata.

En este artículo
  1. ¿Qué es la agorafobia?
  2. ¿Cuáles son los síntomas y las conductas típicas?
  3. ¿Agorafobia, fobia social, claustrofobia o trastorno de pánico?
  4. ¿Por qué se desarrolla la agorafobia?
  5. ¿Cómo se trata la agorafobia?
  6. ¿Cómo empezar a salir de a poco? Una escalera de exposición
  7. ¿Cuándo consultar?

La agorafobia es un miedo intenso a estar en situaciones de las que escapar sería difícil o donde no recibirías ayuda si te sintieras mal, como el transporte público, las filas, las multitudes, los espacios cerrados o abiertos, o estar fuera de casa sin compañía. No es solo “miedo a los espacios abiertos”: lo que se teme es lo que podría pasar allí, casi siempre una crisis de pánico.

Suele nacer de crisis de ataque de pánico y, sin tratamiento, puede ir reduciendo el mundo de la persona. Tiene tratamiento eficaz.

En resumen

  • El miedo no es al lugar en sí, sino a no poder salir o a no recibir ayuda si aparecen síntomas.
  • Se evita el transporte, las filas, las multitudes o salir solo, o se soporta con mucha angustia o con compañía.
  • Puede aparecer con o sin ataques de pánico previos.
  • La exposición gradual, con terapia cognitivo-conductual o ACT, es el tratamiento con mejor respaldo.

¿Qué es la agorafobia?

El nombre viene del griego “agora”, la plaza donde se reunía la gente. Hoy, según el DSM-5-TR, se diagnostica cuando hay miedo o ansiedad marcados en dos o más de estas cinco situaciones:

  1. Usar transporte público (micro, metro, tren, avión).
  2. Estar en espacios abiertos (estacionamientos, puentes, plazas).
  3. Estar en espacios cerrados (tiendas, cines, ascensores).
  4. Hacer filas o estar entre una multitud.
  5. Estar fuera de casa sin compañía.

Además, se temen esas situaciones porque escapar sería difícil o no habría ayuda si aparecieran síntomas de pánico u otros incapacitantes o vergonzosos (como desmayarse o perder el control del vientre). Se evitan, se soportan con mucha angustia o solo se enfrentan con compañía. El miedo es desproporcionado al peligro real, dura típicamente seis meses o más y limita la vida diaria. El diagnóstico lo hace un profesional.

¿Cuáles son los síntomas y las conductas típicas?

Dentro de esas situaciones aparecen los síntomas del pánico: taquicardia, falta de aire, mareo, sudor, temblor, sensación de irrealidad y el impulso de huir. Lo que distingue a la agorafobia son las conductas que se organizan en torno al miedo:

  • Dejar de tomar el metro o la micro, o hacerlo solo en horarios vacíos.
  • Ir al supermercado solo a horas tranquilas, o pedir todo a domicilio.
  • Rechazar invitaciones, viajes o reuniones.
  • Manejar solo por rutas conocidas o cerca de casa.
  • Salir únicamente con una persona de confianza, o con agua, un medicamento o el celular como “seguro”.
  • Sentarte junto a la salida y planificar cómo escapar antes de entrar a un lugar.

La agorafobia va desde formas leves, con algunas situaciones esquivadas, hasta formas graves en que la persona casi no sale de casa. Con el tiempo trae dependencia de otros, aislamiento y a veces depresión.

¿Agorafobia, fobia social, claustrofobia o trastorno de pánico?

Se parecen porque hay evitación, pero se diferencian por lo que se teme:

Qué se teme Ejemplos de lo que se evita
Agorafobia Sentirse mal y no poder escapar ni recibir ayuda Transporte, filas, multitudes, salir sin compañía
Trastorno de pánico Tener otra crisis de pánico Sensaciones corporales, ejercicio, lugares donde ya ocurrió una crisis
Fobia social Que otros te juzguen, humillen o rechacen Hablar en público, reuniones, conversar con desconocidos
Claustrofobia Sentir que no hay salida dentro de un espacio cerrado Ascensores, túneles, salas pequeñas

Pueden coexistir, y una misma persona puede tener pánico con agorafobia. Si evitas salir por bajo ánimo, por un trauma o por otras razones, el enfoque cambia, por eso conviene una evaluación. Las fobias forman una familia más amplia.

¿Por qué se desarrolla la agorafobia?

Lo más habitual es que empiece después de una o varias crisis de pánico. El cerebro asocia el lugar donde ocurrió con el peligro, y la evitación posterior lo refuerza. Pero también puede surgir sin crisis previas, tras un episodio físico desagradable (un mareo o una descompensación en la calle, por ejemplo) o durante un periodo largo de ansiedad y estrés.

Como evitar alivia, el problema se mantiene solo: cada situación esquivada le dice al cerebro que el peligro era real. Por eso hace falta un proceso gradual.

¿Cómo se trata la agorafobia?

El tratamiento con mejor respaldo es la terapia cognitivo-conductual con exposición gradual: enfrentar las situaciones temidas de a poco, de manera planificada, hasta que el cerebro aprende que puede tolerarlas. La Terapia de Aceptación y Compromiso también tiene respaldo y trabaja con la disposición a sentir la ansiedad mientras se avanza hacia lo que importa. En consulta trabajo con ACT y mindfulness, y las metas se definen según lo que la persona quiere recuperar: volver a tomar el metro, hacer las compras, viajar.

La terapia online permite empezar aunque hoy te cueste salir de casa, y los ejercicios se hacen en tu entorno real entre sesiones. Si prefieres el formato presencial, hay atención presencial en Concepción, y también puedes conocer cómo funciona la psicoterapia online. Cuando el pánico es muy frecuente o hay depresión asociada, un médico o psiquiatra puede evaluar si conviene sumar medicación.

¿Cómo empezar a salir de a poco? Una escalera de exposición

Escalera de exposición

  1. Haz una lista de las situaciones que evitas o soportas con mucho miedo.
  2. Ordénalas de 0 a 10 según cuánto miedo te dan. Ejemplo: caminar hasta la esquina (2), ir a la panadería (3), ir al supermercado un martes por la mañana (5), tomar la micro dos paradas (7), ir al centro un sábado (9).
  3. Elige un escalón que puedas hacer esta semana, uno que asuste pero no te paralice.
  4. Quédate hasta que el miedo baje o hasta comprobar que puedes tolerarlo. Salir en el pico de miedo enseña justo lo contrario.
  5. Repite el mismo escalón varias veces, hasta que el miedo baje, antes de subir al siguiente.
  6. Reduce los apoyos de a poco: primero salir con compañía, luego con la persona esperando afuera, luego sin nadie.

Si llevas meses sin salir, si el miedo es muy intenso o si hay síntomas de depresión, haz este proceso con un psicólogo. Una exposición mal dosificada puede asustar más de lo que ayuda.

¿Cuándo consultar?

Cuando el miedo ya decide a dónde vas, cuándo y con quién, o dependes de otros para tareas cotidianas, es momento de consultar. No hace falta esperar a no poder salir. Si alguna de las crisis fue tu primera vez o vino con dolor de pecho, corresponde evaluación médica, y ante dolor opresivo, sudor frío o falta de aire llama al 131 (ver ataque de pánico o infarto).

¿Se puede tener agorafobia sin ataques de pánico?

Sí. Aunque es común que nazca del pánico, puede aparecer por miedo a otros síntomas, como marearse, desmayarse o tener una urgencia intestinal lejos de un baño, sin crisis de pánico completas.

¿La agorafobia es lo mismo que el miedo a salir de casa?

No exactamente. Muchas personas con agorafobia evitan salir, pero no salir de casa también puede deberse a depresión, trauma, fobia social u otras causas. Lo que define a la agorafobia es el miedo a no poder escapar o recibir ayuda en ciertas situaciones.

¿La agorafobia se cura?

Es de los problemas de ansiedad que mejor responden a la exposición gradual, y es habitual recuperar los lugares y actividades que se habían perdido. Los tiempos varían según la persona y el tiempo de evitación.

¿Cómo ayudo a un familiar con agorafobia?

Acompaña sin hacer todo por la persona: si la llevas y la traes a todas partes, sin querer mantienes el problema. Pregunta qué escalón quiere intentar, ofrece acompañarla en un tramo y celebra los avances pequeños. Evita forzarla o minimizar su miedo.

Si esto te está pasando, no tienes que resolverlo sin ayuda

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Ps. Carlos de Miranda Baron-Ibarboure

Ps. Carlos de Miranda Baron-Ibarboure

Psicólogo clínico. Máster en Terapias Psicológicas de Tercera Generación (ACT, EMDR y mindfulness). Registro Superintendencia de Salud N.º 740490.

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