Ataque de pánico o infarto: cómo diferenciarlos
- Carlos de Miranda Baron-Ibarboure
- 28 abr
- 5 min de lectura
Actualizado: 7 may
Muchas personas que experimentan un ataque de pánico creen que están teniendo un infarto.
Esto ocurre porque los síntomas físicos pueden ser muy similares y aparecer con mucha intensidad, especialmente cuando existe dolor o presión en el pecho, palpitaciones, sensación de falta de aire o mareos.
La experiencia puede ser extremadamente angustiante. El cuerpo se siente en peligro y la sensación de urgencia suele ser muy alta, incluso cuando no existe una amenaza física inmediata.
Por eso, una de las dudas más frecuentes es cómo diferenciar un ataque de pánico de un infarto y entender cuándo los síntomas pueden estar relacionados con ansiedad.
Por qué un ataque de pánico se siente tan real
Durante un ataque de pánico, el cuerpo entra en un estado intenso de activación.
El sistema nervioso activa la respuesta de lucha o huida, provocando cambios físicos automáticos como:
aumento del ritmo cardíaco
tensión muscular
respiración acelerada
sudoración
presión en el pecho
mareos
sensación de falta de aire
Estas respuestas son reales y físicas. El problema es que el cerebro interpreta esas sensaciones como señales de peligro grave, aumentando todavía más la ansiedad.
Por eso muchas personas sienten:
“me está pasando algo al corazón”
“me voy a morir”
“esto tiene que ser un infarto”
“voy a perder el control”
El miedo intensifica aún más los síntomas y el episodio escala rápidamente.
Síntomas en común entre un ataque de pánico y un infarto
Tanto el ataque de pánico como un infarto pueden incluir síntomas muy parecidos.
Entre ellos:
dolor o presión en el pecho
palpitaciones
sensación de falta de aire
sudoración
mareos
náuseas
debilidad o sensación de desmayo
Esta similitud es una de las razones principales por las que los ataques de pánico generan tanto miedo.
Muchas personas acuden a urgencias convencidas de que están teniendo un problema cardíaco grave.
Diferencias entre ataque de pánico e infarto
Aunque algunos síntomas se parecen, existen diferencias importantes que pueden orientar.
Sin embargo, es importante recordar que esto no reemplaza una evaluación médica cuando existen dudas o síntomas nuevos.
Cómo suele presentarse un ataque de pánico
En un ataque de pánico es frecuente observar:
inicio repentino e intenso
síntomas que aumentan rápidamente
miedo extremo o sensación de peligro inminente
sensación de perder el control
pensamientos catastróficos
síntomas que alcanzan un punto máximo y luego disminuyen
aparición en contextos de ansiedad, estrés o incluso reposo
Muchas veces la intensidad emocional es muy marcada y la persona siente terror frente a lo que está ocurriendo.
Cómo puede presentarse un infarto
En un infarto, el dolor suele tener características diferentes:
puede aparecer de forma más progresiva
tiende a mantenerse o empeorar
puede irradiarse hacia brazo, mandíbula, espalda o cuello
puede sentirse como opresión intensa y persistente
no necesariamente aparece acompañado de miedo extremo o pánico
los síntomas no suelen disminuir simplemente al regular la respiración o bajar la ansiedad
Además, pueden existir factores de riesgo médicos importantes que deben ser considerados.
El rol de la interpretación en el ataque de pánico
Uno de los elementos centrales del pánico es la interpretación catastrófica de las sensaciones físicas.
Por ejemplo:
sentir una palpitación → pensar “es un infarto”
sentir presión en el pecho → creer “me voy a morir”
sentir mareo → interpretar “me voy a desmayar”
Estas interpretaciones activan todavía más el sistema nervioso.
Así se forma el ciclo del pánico:
sensación física → pensamiento de peligro → aumento de ansiedad → más síntomas → más miedo
Mientras más peligrosa parece la sensación, más se activa el cuerpo.
Por qué el pecho genera tanto miedo
El pecho está asociado a funciones vitales como:
corazón
respiración
circulación
Por eso, cualquier molestia en esta zona suele generar mucha alarma.
En la ansiedad, el dolor o presión en el pecho puede estar relacionado con:
tensión muscular
respiración acelerada
hiperventilación
aumento del ritmo cardíaco
activación del sistema nervioso
Aunque estas sensaciones son reales, no necesariamente indican un problema cardíaco.
Qué hacer si no sabes si es ansiedad o algo médico
Si es la primera vez que experimentas síntomas intensos en el pecho, falta de aire marcada, dolor persistente o síntomas diferentes a lo habitual, es importante consultar y descartar una causa médica.
Buscar evaluación médica cuando existe duda es una medida adecuada y responsable.
Una vez descartado un problema físico importante, comprender que los síntomas pueden estar relacionados con ansiedad ayuda mucho a disminuir el miedo posterior.
El problema de revisar constantemente el cuerpo
Después de uno o varios episodios, muchas personas desarrollan hipervigilancia corporal.
Comienzan a:
controlar constantemente el pulso
revisar la respiración
enfocarse en el pecho
monitorear cualquier sensación física
buscar señales de peligro
Esto aumenta la sensibilidad corporal y hace que los síntomas se perciban todavía más intensamente.
La atención constante sobre el cuerpo alimenta el ciclo de ansiedad.
Cómo reducir el miedo al infarto cuando hay ansiedad
Una vez descartadas causas médicas importantes, el trabajo consiste en cambiar la relación con las sensaciones físicas.
Algunas estrategias útiles pueden ser:
reconocer los síntomas propios de la ansiedad
evitar revisar constantemente el cuerpo
disminuir la búsqueda repetitiva de seguridad
trabajar pensamientos catastróficos
aprender técnicas de regulación emocional
reducir la hipervigilancia corporal
comprender cómo funciona el sistema de alerta
El objetivo no es ignorar el cuerpo, sino dejar de interpretar automáticamente cada sensación como una amenaza grave.
Comprender la ansiedad reduce el miedo
Muchas personas experimentan un gran alivio cuando comprenden que el cuerpo puede generar síntomas intensos sin que exista un peligro inmediato.
Entender que:
la ansiedad activa físicamente al cuerpo
el corazón puede acelerarse por estrés
la respiración cambia durante el miedo
la tensión muscular genera dolor
el sistema nervioso puede producir síntomas muy reales
ayuda a reducir la interpretación catastrófica.
Y cuando disminuye el miedo hacia las sensaciones, el sistema de alerta también comienza a activarse menos.
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Tratamiento psicológico del miedo al infarto y ataques de pánico
El miedo constante a tener un infarto o una enfermedad grave puede formar parte de los ataques de pánico y de la ansiedad relacionada con las sensaciones corporales.
La terapia psicológica ayuda a:
comprender cómo funciona el ciclo del pánico
disminuir el miedo a las sensaciones físicas
trabajar pensamientos catastróficos
reducir la hipervigilancia corporal
recuperar seguridad y confianza en el cuerpo
manejar mejor la ansiedad
Algunas herramientas utilizadas son:
terapia cognitivo-conductual
regulación emocional
mindfulness
exposición gradual a sensaciones físicas
psicoeducación sobre ansiedad y pánico
Muchas personas logran disminuir significativamente el miedo al cuerpo y recuperar tranquilidad en su vida cotidiana.
Cuándo buscar ayuda
Si el miedo a tener un infarto, perder el control o sufrir un problema grave es constante, puede ser importante buscar apoyo profesional.
También puede ser útil si:
revisas constantemente tu cuerpo
evitas actividades por miedo a sentir síntomas
vives preocupado por tu salud
los ataques de pánico se repiten
la ansiedad afecta tu calidad de vida
Un psicólogo puede ayudarte a comprender lo que ocurre, reducir el miedo asociado a las sensaciones físicas y desarrollar herramientas para manejar mejor estos episodios.
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