Fobias

Claustrofobia: qué es, síntomas, causas y cómo superarla

Por qué un ascensor, un túnel o un resonador pueden desatar tanta angustia, cómo distinguirla de la agorafobia y cómo se supera paso a paso.

En este artículo
  1. ¿Qué significa claustrofobia?
  2. ¿Qué síntomas produce la claustrofobia?
  3. ¿En qué situaciones aparece?
  4. ¿Por qué da claustrofobia?
  5. ¿Es claustrofobia, agorafobia o ataques de pánico?
  6. Claustrofobia y resonancia magnética: qué hacer
  7. ¿Qué hacer si te da claustrofobia en el momento?
  8. ¿Cómo superar la claustrofobia?

La claustrofobia es un miedo intenso y persistente a los espacios cerrados o de los que es difícil salir, como ascensores, túneles, aviones, el metro lleno o el resonador magnético. Es una fobia específica de tipo situacional: el miedo es mucho mayor que el peligro real, lleva a evitar esos lugares y puede provocar ataques de pánico. Con tratamiento, en especial con exposición gradual, suele mejorar mucho.

En resumen

  • El centro de la claustrofobia es el miedo a quedar atrapado o a quedarse sin aire.
  • Produce ahogo, taquicardia, sudor y una urgencia intensa de salir, y puede llegar a un ataque de pánico.
  • No es lo mismo que la agorafobia, aunque a veces se presentan juntas.
  • La exposición gradual es el tratamiento con más evidencia, y para exámenes como la resonancia existen alternativas prácticas.

¿Qué significa claustrofobia?

La palabra viene del latín claustrum, lugar cerrado, y del griego phóbos, miedo. El DSM-5-TR la clasifica como una fobia específica de tipo situacional, junto con el miedo a volar o a manejar.

No toda incomodidad en un lugar estrecho es claustrofobia. Mucha gente se siente apretada en un ascensor lleno o en un bus repleto y lo tolera sin problema. Se habla de claustrofobia cuando el miedo aparece casi siempre, es intenso, te lleva a evitar esos lugares y empieza a limitar tu vida: subes quince pisos por la escalera, rechazas trabajos en oficinas sin ventanas o postergas un examen médico.

En la claustrofobia suelen combinarse dos miedos. Uno es el miedo a la restricción: quedar atrapado, no poder moverte ni salir. El otro es el miedo a la asfixia: sentir que el aire no alcanza. Hay personas en las que predomina uno de los dos, y saber cuál es el tuyo ayuda a orientar el tratamiento.

¿Qué síntomas produce la claustrofobia?

Cuando estás en un espacio cerrado, o solo al imaginarlo, pueden aparecer:

  • En el cuerpo: sensación de ahogo o de que el aire no alcanza, taquicardia, sudor, calor, temblor, opresión en el pecho, mareo, náuseas, hormigueo o sensación de irrealidad.
  • En la mente: pensamientos como “me voy a quedar sin aire”, “no voy a poder salir”, “me voy a desmayar” o “voy a perder el control”.
  • En la conducta: urgencia de salir, fijarte siempre dónde está la salida, evitar ascensores o túneles, dejar las puertas abiertas, bajar las ventanas del auto, sentarte junto al pasillo.

Muchas personas sienten además ansiedad días antes de una situación que no pueden evitar, como un vuelo o un examen. Si lo que más te asusta es la sensación de falta de aire, te puede servir leer sobre ansiedad y falta de aire.

¿En qué situaciones aparece?

Las más frecuentes son:

  • Ascensores, sobre todo pequeños o si se detienen entre pisos.
  • Metro, micros o trenes llenos, especialmente en hora punta.
  • Túneles, pasos bajo nivel y estacionamientos subterráneos.
  • Aviones, en especial en asiento de ventana o en vuelos largos.
  • Resonancia magnética, escáner y otros exámenes en espacios estrechos.
  • Baños, probadores o piezas pequeñas sin ventana, con la puerta cerrada.
  • El asiento trasero de un auto de dos puertas, o un taco del que no puedes salir.
  • Multitudes en conciertos, estadios o filas apretadas.
  • Ropa ajustada en el cuello, mascarillas o cascos que cubren la cara.

¿Por qué da claustrofobia?

No siempre hay una causa clara, pero suelen intervenir uno o varios de estos factores:

  • Una experiencia difícil: quedar atrapado en un ascensor, haber sido encerrado de niño en un lugar oscuro, perderte en una multitud o vivir un terremoto dentro de un edificio.
  • Un ataque de pánico en un lugar cerrado. Si tuviste una crisis en el metro o en un ascensor, tu cerebro puede asociar ese tipo de lugares con peligro.
  • Aprendizaje de otros: crecer con alguien que evitaba los ascensores o que hablaba de ellos como algo peligroso.
  • Predisposición: los seres humanos aprendemos con facilidad a temer el encierro, y algunas personas son más sensibles a las sensaciones del cuerpo, como el corazón acelerado o la respiración.

Lo que mantiene la claustrofobia es la evitación. Cada vez que subes por la escalera o te bajas del ascensor antes de tiempo sientes alivio, y ese alivio le confirma a tu cerebro que el peligro era real. La claustrofobia puede empezar en la infancia, pero también en la adultez, a veces después de un susto o de una etapa de mucho estrés.

¿Es claustrofobia, agorafobia o ataques de pánico?

Se confunden a menudo porque en las tres aparece miedo intenso y ganas de escapar:

Aspecto Claustrofobia Agorafobia Trastorno de pánico
Qué se teme El espacio cerrado: quedar atrapado o sin aire No poder escapar o pedir ayuda si aparece una crisis Las crisis de pánico y sus consecuencias
Dónde aparece En lugares cerrados o estrechos En varias situaciones: transporte, lugares llenos o abiertos, filas, salir solo En cualquier lugar, a veces sin gatillo
Fuera de esas situaciones Suele haber tranquilidad Preocupación por tener otra crisis Miedo constante a la próxima crisis

Las tres pueden darse juntas. Si tus crisis aparecen también fuera de los espacios cerrados, revisa agorafobia y ataques de pánico.

Claustrofobia y resonancia magnética: qué hacer

La resonancia es uno de los exámenes que más cuesta a las personas con claustrofobia: hay que quedarse quieto dentro de un tubo, con ruido fuerte, durante un tiempo que depende de la zona que se estudie. No la postergues: hay varias cosas que ayudan.

Antes del examen:

  1. Avisa al agendar que tienes claustrofobia. Pregunta cuánto durará y qué parte de tu cuerpo quedará dentro: en algunos exámenes de piernas o pies se entra con los pies primero y la cabeza queda cerca de la salida.
  2. Pregunta por un resonador abierto o de gran apertura. No todos los centros los tienen y no sirven para todos los estudios, así que la decisión se toma con el médico que pidió el examen.
  3. Si tu miedo es intenso, háblalo con tu médico. Puede evaluar indicarte un medicamento o una sedación para ese día. Si es así, ve acompañado y no manejes después.
  4. Ensaya en tu imaginación cómo será el examen, paso a paso, varios días antes.

Durante el examen:

  • Cuéntale al tecnólogo médico que tienes claustrofobia. Puede hablarte por el intercomunicador y te entregará un timbre para avisar en cualquier momento.
  • Cierra los ojos antes de entrar y mantenlos cerrados. Un antifaz puede ayudar.
  • Usa los tapones o audífonos que te den; en algunos centros puedes escuchar música.
  • Respira lento y concéntrate en el apoyo de la camilla bajo tu espalda.
  • Recuerda que el tubo está abierto por ambos extremos y que el aire circula.

¿Qué hacer si te da claustrofobia en el momento?

Para atravesar una crisis en un espacio cerrado

  1. Nombra lo que pasa: “esto es miedo, no me estoy ahogando”.
  2. Respira más lento, alargando la exhalación: inhala contando hasta cuatro y exhala contando hasta seis. Evita respirar rápido y profundo, porque aumenta la sensación de falta de aire.
  3. Lleva la atención afuera: nombra cinco cosas que ves y siente el peso de tus pies en el suelo.
  4. Recuérdate datos concretos: los ascensores no son herméticos, tienen ventilación y botón de emergencia; si se detienen, el aire no se acaba.
  5. No pelees con la ansiedad. Sube, llega a un punto máximo y baja, aunque no hagas nada.

Estas herramientas sirven para salir del paso. Pero si se transforman en rituales imprescindibles, pueden terminar manteniendo el miedo. La solución de fondo es la exposición.

Cuándo consultar a un médico

La falta de aire de la claustrofobia aparece en espacios cerrados y se calma al salir. Consulta a un médico si te falta el aire también en otras situaciones, al hacer esfuerzo o en reposo, o si tienes desmayos o palpitaciones sin un gatillo claro. Si sientes un dolor opresivo en el pecho que se irradia al brazo, la mandíbula o la espalda, con sudor frío o falta de aire que no cede, llama al 131 (SAMU) o ve a la urgencia más cercana.

¿Cómo superar la claustrofobia?

El tratamiento con más evidencia es la exposición gradual: acercarte a los espacios cerrados de forma planificada, por pasos, y quedarte el tiempo suficiente para que tu cerebro compruebe que lo que temes no ocurre y que puedes tolerar la ansiedad. Un ejemplo de escalera, que se ajusta a cada persona:

  1. Estar unos minutos en una pieza pequeña con la puerta abierta.
  2. La misma pieza con la puerta cerrada.
  3. Un baño o clóset pequeño con la puerta cerrada.
  4. Subir un piso en ascensor acompañado, y luego solo.
  5. Subir varios pisos, primero en horarios tranquilos y después con más gente.
  6. Viajar en metro fuera de la hora punta, y luego en hora punta.
  7. Pasar por un túnel, como pasajero y después manejando.

Cada paso se repite hasta que resulte claramente más fácil, y en el camino se van dejando las conductas de seguridad, como quedarte junto a la puerta. Cuando predomina el miedo a la asfixia, en terapia se puede practicar también con las sensaciones del cuerpo, por ejemplo respirando por una bombilla delgada durante un rato, siempre que no tengas una enfermedad respiratoria. La realidad virtual es otra opción cuando la situación real es difícil de practicar.

En consulta trabajo la exposición desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): el objetivo no es que dejes de sentir ansiedad para recién ahí entrar al ascensor, sino que puedas entrar con ansiedad porque te importa lo que hay al otro lado, como tu trabajo, un viaje o tu salud. Si la claustrofobia empezó con una experiencia traumática concreta, trabajar ese recuerdo con EMDR puede complementar la exposición.

La claustrofobia suele requerir menos tiempo de tratamiento que otros problemas de ansiedad. Los medicamentos no son la primera opción: pueden ayudar en una situación puntual, como un examen, si los indica un médico, pero no reemplazan el tratamiento. Si quieres empezar, puedes ver cómo funciona la psicoterapia online. Si tu miedo principal es volar, lee también fobia a volar.

¿La claustrofobia se cura?

Sí, en la gran mayoría de los casos mejora mucho con tratamiento. Es posible que quede algo de incomodidad en ciertos lugares, pero deja de decidir por ti: puedes usar ascensores, hacerte exámenes y viajar.

¿Puede aparecer la claustrofobia de un día para otro?

Sí. A veces aparece en la adultez de forma bastante brusca, después de quedar atrapado en algún lugar, de un ataque de pánico en un espacio cerrado o durante una etapa de mucho estrés. Aunque parezca repentina, se trata igual que una claustrofobia de larga data.

¿Lo contrario de la claustrofobia es la agorafobia?

No exactamente. Se suele decir que la agorafobia es el miedo a los espacios abiertos, pero en realidad es el miedo a estar en lugares o situaciones de las que sería difícil escapar o recibir ayuda si aparece una crisis. Por eso una persona con agorafobia también puede temer el metro o los ascensores.

¿Puedo tener claustrofobia solo en algunas situaciones?

Sí. Hay personas que solo la sienten en ascensores, otras solo en la resonancia o en los aviones. Suele ocurrir que, si se evita, el miedo se va extendiendo a situaciones parecidas, por eso conviene tratarla temprano.

Si esto te está pasando, no tienes que resolverlo sin ayuda

Agenda una sesión de psicoterapia de 50 minutos, online desde cualquier lugar o presencial en Concepción. Paga tu sesión con Webpay o por transferencia bancaria vía WhatsApp y reserva el horario que mejor te acomode para empezar.

Boleta para reembolso en Isapres · Solo adultos

Ps. Carlos de Miranda Baron-Ibarboure

Ps. Carlos de Miranda Baron-Ibarboure

Psicólogo clínico. Máster en Terapias Psicológicas de Tercera Generación. Enfoque en Terapia Basada en Procesos (PBT). Registro Superintendencia de Salud N.º 740490.

Conoce mi formación y enfoque

Ver la guía completa: Fobias: qué son, tipos, síntomas y cómo superarlas

Escríbeme por WhatsApp