Depresión

Depresión y ansiedad en adolescentes: señales y cómo hablarlo con tu hijo o hija

Qué observar, cómo abrir la conversación sin que se cierre, también en tiempos difíciles, y a quién acudir. Pensado para madres, padres y cuidadores.

En este artículo
  1. ¿Cuáles son las señales de depresión en un adolescente?
  2. ¿Cómo saber si mi hijo o hija tiene ansiedad?
  3. ¿Cómo diferenciar la depresión de los cambios normales de la adolescencia?
  4. ¿Por qué se deprime un adolescente?
  5. ¿Cómo hablar con tu hijo o hija sobre lo que le pasa?
  6. ¿Qué conviene evitar?
  7. ¿Cómo cuidar la casa y cuidarte tú?
  8. ¿Cuándo consultar y dónde pedir ayuda en Chile?

La depresión en adolescentes se nota muchas veces más como irritabilidad, aislamiento y pérdida de interés que como tristeza: un hijo o hija que se encierra en su pieza, deja lo que le gustaba, baja sus notas, duerme mal o demasiado y responde con rabia a todo. Cuando esos cambios duran más de dos semanas y afectan su vida diaria, ya no es “la edad” y conviene buscar una evaluación.

Esta guía está escrita para madres, padres y cuidadores, e incluye cómo hablar con tus hijos sobre la ansiedad cuando la familia pasa por un momento difícil. En esta consulta atiendo solo adultos, así que para evaluar y tratar a tu hijo o hija lo indicado es un psicólogo o psiquiatra infantojuvenil. Si quieres entender la depresión en general, revisa la guía sobre depresión.

En resumen

  • En la adolescencia, la depresión se expresa a menudo como irritabilidad, aislamiento y baja en el rendimiento; la ansiedad, a menudo disfrazada de dolores, irritabilidad o evitación.
  • La clave para distinguirlas de los cambios normales es la duración, la intensidad y el cambio respecto de cómo era antes.
  • Ayuda más preguntar, escuchar y validar que dar explicaciones largas o tranquilizar de inmediato.
  • Preguntar directamente por ideas de suicidio no las provoca: abre la puerta para hablar.
  • En Chile, la depresión en personas de 15 años y más tiene garantía GES.

¿Cuáles son las señales de depresión en un adolescente?

Ningún adolescente las tiene todas. Fíjate sobre todo en los cambios respecto de cómo era antes:

  • Ánimo: irritabilidad frecuente, llanto, reacciones desproporcionadas, mucha sensibilidad a la crítica.
  • Intereses: deja el deporte, la música, los amigos o los hobbies que antes le importaban.
  • Colegio: bajan las notas, falta a clases, le cuesta concentrarse o dice que “no le da la cabeza”.
  • Cuerpo: duerme muy poco o demasiado, come mucho menos o mucho más, anda cansado, se queja de dolores de cabeza o de estómago.
  • Relaciones: pasa cada vez más tiempo solo en su pieza o en pantallas, se aleja de la familia y de sus amistades.
  • Conducta: consumo de alcohol o drogas, conductas de riesgo, descuido de su higiene o su aspecto.
  • Lo que dice: “me da lo mismo”, “no sirvo para nada”, “nadie me entiende”, “ojalá no despertar”.

Señales que requieren ayuda inmediata

Busca ayuda hoy si tu hijo o hija habla de morir o de suicidarse, busca formas de hacerlo, se despide o regala sus cosas, se hace daño (cortes, quemaduras, golpes) o pasa de golpe a una calma extraña después de un período muy malo. – Llama al *4141, la línea de prevención del suicidio del Ministerio de Salud, gratuita y disponible las 24 horas. – En una emergencia, llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano. – Salud Responde orienta en el 600 360 7777.

¿Cómo saber si mi hijo o hija tiene ansiedad?

La ansiedad no siempre se ve como preocupación. Suele aparecer disfrazada, y cambia con la edad:

  • Niños pequeños: apego excesivo, pesadillas, rabietas, volver a conductas anteriores (chuparse el dedo, mojar la cama), miedo a quedarse solos.
  • Edad escolar: dolores de guata o cabeza sin causa médica, preguntas repetidas, perfeccionismo, resistencia a ir al colegio, irritabilidad.
  • Adolescentes: irritabilidad, aislamiento, cambios en el sueño o el apetito, baja en el rendimiento, uso intenso del celular, evitar salir o hacer planes.

Estas señales por sí solas no confirman una ansiedad, porque pueden tener otras causas. Lo que importa es el cambio respecto de su forma habitual y que se mantenga en el tiempo.

¿Cómo diferenciar la depresión de los cambios normales de la adolescencia?

La adolescencia trae cambios de humor, más necesidad de privacidad y más conflictos con los adultos. Eso es esperable. Lo que marca la diferencia es la duración, la intensidad y cuánto afecta su vida.

Esperable en la adolescencia Posible depresión
Cambios de humor que duran horas o pocos días Irritabilidad o tristeza casi todos los días por más de dos semanas
Quiere más privacidad, pero mantiene amistades Se aísla de todos, incluso de sus amistades
Cambia de intereses Pierde el interés por todo y no lo reemplaza por nada
Discute con los adultos Se apaga, deja de discutir, “le da lo mismo”
Duerme hasta tarde el fin de semana Duerme mal o en exceso de forma persistente y anda agotado
Se preocupa por su imagen Se desprecia, dice que no vale nada

¿Por qué se deprime un adolescente?

Como en los adultos, suelen sumarse varios factores: antecedentes familiares de depresión, conflictos en la casa, separaciones o pérdidas, acoso escolar o ciberacoso, presión académica, rupturas amorosas, dudas sobre su identidad, consumo de sustancias, falta de sueño o una enfermedad crónica. Las experiencias de violencia o abuso también aumentan el riesgo y requieren atención especializada.

Las redes sociales no son una causa por sí solas, pero el uso problemático (horas de comparación, exposición a contenidos dañinos o acoso) puede empeorar el ánimo. Hay más sobre esto en ansiedad y redes sociales.

¿Cómo hablar con tu hijo o hija sobre lo que le pasa?

Los hijos leen tu estado de ánimo. Si llegas a la conversación muy angustiado, es difícil que se calmen. No se trata de fingir tranquilidad, sino de regularte lo suficiente para escuchar. Si la incertidumbre te está desbordando a ti también, puedes revisar cómo calmar la ansiedad.

  1. Elige un momento tranquilo, sin apuro. A muchos adolescentes les resulta más fácil hablar haciendo algo al lado de un adulto (en el auto, caminando, cocinando) que cara a cara.
  2. Parte por lo que observas, sin juicio, o por preguntar. “Te he notado más cansado y ya no vas al fútbol. Me preocupa cómo estás”. Si hay una situación difícil en la familia, “¿qué has escuchado sobre lo que está pasando?” te muestra qué sabe y qué imagina, que muchas veces es peor que la realidad.
  3. Escucha más de lo que hablas. No corrijas, no minimices (“son tonteras”, “a tu edad yo…”) y no des soluciones de inmediato.
  4. Valida lo que siente. “Tiene sentido que te sientas así” no es darle la razón en todo, es mostrarle que le entiendes. Frases como “no es para tanto” o “no pienses en eso” lo dejan solo. Más en validación emocional.
  5. Da información breve, real y adecuada a su edad. Si no sabes algo, puedes decirlo. Un plan concreto (quién cuida, qué se va a hacer, qué se mantiene igual) tranquiliza más que una promesa.
  6. Pregunta directamente por el suicidio. “¿Has pensado en hacerte daño o en no seguir viviendo?”. Preguntarlo no instala la idea; le da permiso para contarte.
  7. Si no quiere hablar, no lo fuerces. Deja la puerta abierta (“cuando quieras, aquí estoy”) y vuelve a intentarlo otro día.
  8. Propón ayuda concreta. “Busquemos a alguien con quien puedas conversar” funciona mejor que “tienes que ir al psicólogo”.

Frases que suelen ayudar

  • “Me imagino que esto te preocupa. Cuéntame qué piensas.”
  • “Yo también a veces siento miedo con esto. Lo que hago es respirar y hablarlo con alguien.”
  • “No sé cómo va a resultar todo, pero estamos juntos y hay adultos que se ocupan.”
  • “Puedes preguntarme lo que quieras, aunque no siempre tenga la respuesta.”

¿Cómo adaptar lo que digo según la edad?

Si tienes hijos de distintas edades, la conversación sobre un momento difícil cambia:

Edad aproximada Qué necesitan Cómo conversar
3 a 6 años Seguridad, rutina y cercanía física Frases cortas y concretas. Usar juego y dibujo. Explicar solo lo esencial.
7 a 11 años Información clara y sentirse protegidos Responder preguntas con datos simples. Corregir ideas erróneas. Mantener rutinas.
12 años o más Ser tomados en serio y tener autonomía Conversar sin sermonear. Preguntar su opinión. Respetar silencios, pero seguir disponible.

El enfoque es el mismo ante una crisis económica en casa, una enfermedad de un familiar, una separación, una emergencia como un terremoto o un incendio, o la muerte de un ser querido (en ese caso puede servirte cómo ayudar a alguien en duelo). Después de un hecho que los asustó mucho, es normal que durante unos días duerman peor, estén más pegados a ti o hagan más preguntas. Con rutinas estables, tiempo contigo y contención, lo esperable es que vaya mejorando de a poco.

¿Qué conviene evitar?

  • Minimizar (“es la edad”, “ya se le va a pasar”) cuando los cambios llevan semanas, o esconder todo: los hijos notan que algo pasa, y la falta de información aumenta la fantasía.
  • Retarle o castigarle por su ánimo, como si fuera flojera o mala actitud.
  • Compararle con hermanos, primos o compañeros.
  • Sobrecargarle con todos tus miedos o con los detalles de un problema de adultos.
  • Sobreprotegerle: evitar todo lo que le da miedo alivia hoy, pero refuerza la idea de que no puede con ello.
  • Prometer lo que no controlas. “Nada va a pasar” se rompe con la primera señal contraria.
  • Interrogarle: varias preguntas seguidas cierran la conversación.
  • Esperar a que pida ayuda por su cuenta: muchos adolescentes no lo hacen.

¿Cómo cuidar la casa y cuidarte tú?

Mientras tanto, hay medidas que protegen. Guarda bajo llave los medicamentos, incluidos los de uso común, y restringe el acceso a armas, alcohol y otros objetos con los que pueda hacerse daño. Mantén horarios estables de sueño, comidas y colegio, actividad física a diario y tiempo uno a uno sin pantallas, aunque sean diez minutos. Ayuda nombrar juntos las emociones, practicar respirar lento y que te vea hacer lo que le propones.

Acompañar a un hijo o hija con depresión o ansiedad es agotador y despierta miedo, culpa y rabia. Buscar apoyo para ti no es egoísmo: te permite sostener mejor el proceso. Si eres una persona adulta y necesitas un espacio propio, puedes revisar cómo funciona la psicoterapia online.

¿Cuándo consultar y dónde pedir ayuda en Chile?

Señales para buscar ayuda profesional

  • El miedo, la angustia o el bajo ánimo se mantienen durante semanas.
  • Interfiere con el colegio, el sueño, la comida, el juego o los amigos.
  • Tiene crisis intensas de miedo, síntomas físicos frecuentes o rechazo persistente a ir al colegio.
  • Se aísla, pierde el interés en lo que le gustaba o está muy irritable.
  • Si habla de hacerse daño o de que no quiere vivir, sigue las indicaciones de ayuda inmediata de más arriba.
  • Médico de familia, pediatra o CESFAM. Es un buen primer paso para una evaluación general, para descartar causas médicas y para derivar.
  • Psicólogo o psiquiatra infantojuvenil. Son los especialistas indicados para el diagnóstico y el tratamiento. Los tratamientos con más evidencia para la depresión en adolescentes incluyen la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la terapia interpersonal, casi siempre con participación de la familia.
  • GES. Si tu hijo o hija tiene 15 años o más, la depresión está cubierta por las Garantías Explícitas en Salud, tanto en Fonasa como en Isapre. Si tiene menos de 15, igual puedes consultar en el CESFAM o con un especialista, aunque sin esa garantía específica.
  • El colegio. El profesor jefe, el orientador o el equipo de convivencia escolar pueden ayudar a coordinar apoyos, sobre todo si hay acoso escolar.

Si un médico indica medicamentos, se recomienda un seguimiento cercano, en especial durante las primeras semanas, y avisar de inmediato cualquier cambio brusco de ánimo o conducta.

Si esto te está pasando, no tienes que resolverlo sin ayuda

Agenda una sesión de psicoterapia de 50 minutos, online desde cualquier lugar o presencial en Concepción. Paga tu sesión con Webpay o por transferencia bancaria vía WhatsApp y reserva el horario que mejor te acomode para empezar.

Boleta para reembolso en Isapres · Solo adultos

Ps. Carlos de Miranda Baron-Ibarboure

Ps. Carlos de Miranda Baron-Ibarboure

Psicólogo clínico. Máster en Terapias Psicológicas de Tercera Generación. Enfoque en Terapia Basada en Procesos (PBT). Registro Superintendencia de Salud N.º 740490.

Conoce mi formación y enfoque

Ver la guía completa: Depresión: síntomas, causas y tratamiento en adultos

Escríbeme por WhatsApp