La depresión y la ansiedad aparecen juntas con mucha frecuencia: gran parte de las personas con depresión tiene también síntomas de ansiedad importantes, y muchas personas con un trastorno de ansiedad terminan deprimiéndose. Comparten causas y síntomas, como el insomnio, el cansancio y la dificultad para concentrarse, y se alimentan entre sí. Se pueden tratar al mismo tiempo, y varios tratamientos sirven para ambas.
Si quieres profundizar en cada una por separado, revisa la guía sobre depresión y la guía sobre ansiedad. Aquí nos enfocamos en lo que pasa cuando están juntas.
En resumen
- La ansiedad mira hacia una amenaza futura; la depresión, hacia la pérdida y la falta de salida.
- Comparten insomnio, cansancio, irritabilidad, problemas de concentración y pensamientos repetitivos.
- Es frecuente que la ansiedad aparezca primero y que, con los años, se sume la depresión.
- La psicoterapia puede abordar ambas a la vez; los medicamentos los indica un médico.
¿Se puede tener ansiedad y depresión al mismo tiempo?
Sí, y es muy común. Hay varias formas en que se presentan juntas:
- Una depresión con mucha ansiedad. El DSM-5-TR permite especificar que un episodio depresivo viene “con ansiedad” cuando hay tensión, inquietud, preocupación constante o miedo a que pase algo terrible.
- Dos diagnósticos a la vez. Por ejemplo, un trastorno depresivo mayor junto con un trastorno de ansiedad generalizada (TAG), un trastorno de pánico o una fobia social.
- Síntomas mixtos que no alcanzan para ninguno de los dos. La CIE-11 lo llama trastorno mixto de ansiedad y depresión.
Es frecuente que la ansiedad empiece antes. Años de preocupación, de evitar situaciones y de estar en alerta desgastan, reducen tu mundo y terminan abriendo la puerta a la desesperanza.
¿En qué se diferencian la ansiedad y la depresión?
| Aspecto | Ansiedad | Depresión |
|---|---|---|
| Hacia dónde mira | Al futuro: algo malo podría pasar | A la pérdida: nada tiene sentido, nada va a cambiar |
| Emoción principal | Miedo, nerviosismo, inquietud | Tristeza, vacío, desesperanza |
| Energía | Activada, acelerada | Apagada, lenta |
| Pensamiento típico | “¿Y si…?” | “No sirvo”, “para qué” |
| Cuerpo | Taquicardia, tensión, falta de aire, estómago revuelto | Pesadez, cansancio, enlentecimiento |
| Conducta | Evitar lo que da miedo | Dejar de hacer lo que antes importaba |
| Placer | Se conserva, aunque cueste disfrutar | Se apaga |
Lo que comparten confunde: dormir mal, sentir cansancio, irritarse con facilidad, no poder concentrarse y darle vueltas a las cosas. En la ansiedad esas vueltas suelen ser preocupaciones sobre lo que podría pasar; en la depresión, rumiaciones sobre lo que salió mal o sobre lo que eres. Es el mismo mecanismo con distinto contenido.
¿Por qué la ansiedad y la depresión van juntas?
- Tienen raíces comunes. Un temperamento más sensible a las emociones negativas, antecedentes familiares, experiencias tempranas difíciles y el estrés prolongado aumentan el riesgo de ambas.
- La ansiedad achica la vida. Cuando evitas lo que te da miedo, dejas de hacer cosas que te daban satisfacción. Con el tiempo, eso baja el ánimo.
- La depresión genera preocupación. Sentirte sin energía produce miedo a no poder cumplir, a fallar, a que todo se venga abajo.
- El sueño empeora ambas. Dormir mal aumenta la ansiedad y baja el ánimo, y las dos hacen difícil dormir. Más sobre esto en insomnio por ansiedad y en depresión y sueño.
- El cansancio las une. La activación constante de la ansiedad agota, y ese agotamiento se parece mucho al de la depresión. Si te pasa, revisa ansiedad y cansancio.
¿Cómo saber si es ansiedad, depresión o las dos?
Algunas preguntas ayudan a orientarte: ¿Lo que más te pesa es el miedo a lo que podría pasar, o la sensación de que nada vale la pena? ¿Evitas cosas porque te dan miedo o porque no tienes energía? ¿Todavía disfrutas algo cuando la preocupación te da un respiro?
La respuesta definitiva la da una evaluación profesional. También conviene descartar causas médicas: las alteraciones de la tiroides, por ejemplo, pueden producir ansiedad o síntomas depresivos, y el exceso de cafeína, el alcohol y algunos medicamentos también influyen.
¿Cómo se tratan la ansiedad y la depresión juntas?
Psicoterapia. La terapia cognitivo-conductual (TCC) tiene evidencia en ambos cuadros, y existen protocolos diseñados para tratarlos juntos. La activación conductual ayuda con la depresión, y la exposición gradual con la ansiedad. La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) trabaja sobre dos procesos que comparten: la evitación de lo que se siente y el enganche con los pensamientos repetitivos. El mindfulness ayuda a notar esos pensamientos sin seguirlos.
En mi consulta trabajo sobre todo con ACT y mindfulness, y es habitual que ansiedad y depresión se aborden en el mismo proceso. Puedes ver cómo funciona en psicoterapia online.
Medicamentos. Algunos antidepresivos se usan también en trastornos de ansiedad. La indicación la hace un médico o psiquiatra. Los tranquilizantes del tipo benzodiacepinas alivian la ansiedad a corto plazo, pero no tratan la depresión y pueden generar dependencia, así que su uso lo decide y controla el médico.
¿Qué puedes hacer tú desde hoy?
- Distingue qué te frena. Si evitas algo por miedo, acércate de a poco. Si lo evitas por falta de energía, empieza por una versión mínima. En ambos casos, el paso es pequeño y concreto.
- Mueve el cuerpo. Caminar a diario ayuda a descargar la activación de la ansiedad y a subir la energía en la depresión.
- Ordena el sueño con una hora fija para levantarte.
- Pon un límite a las vueltas. Cuando notes que llevas rato preocupándote o rumiando, nómbralo (“estoy dándole vueltas otra vez”) y vuelve a lo que estabas haciendo.
- Reduce la cafeína y el alcohol. La primera aumenta la activación; el segundo empeora el ánimo y el sueño.
Para los momentos de más angustia, puedes revisar cómo calmar la ansiedad.
Si la angustia se vuelve insoportable
Cuando la depresión viene con mucha ansiedad o inquietud, el malestar puede volverse muy intenso. Si aparecen ideas de muerte o de hacerte daño, llama al *4141, la línea de prevención del suicidio del Ministerio de Salud (gratuita, 24 horas), al 131 (SAMU) o acude a la urgencia más cercana.
