Los principales tipos de depresión son el trastorno depresivo mayor, que se presenta en episodios; el trastorno depresivo persistente o distimia, que es la depresión crónica, y otras formas ligadas a momentos o causas específicas, como la depresión posparto, la estacional o la que provoca una enfermedad o una sustancia. Además, cada depresión se describe según su gravedad: leve, moderada o severa.
Estas categorías vienen de los manuales que usan psicólogos y psiquiatras: el DSM-5-TR y la CIE-11 de la OMS. Conocerlas no es un tecnicismo, porque el tipo de depresión cambia cómo se trata, cuánto se espera que dure y qué hay que vigilar.
En resumen
- La forma más frecuente es el trastorno depresivo mayor: episodios de al menos dos semanas con ánimo bajo o pérdida de interés.
- La depresión crónica (distimia) dura dos años o más y a menudo se confunde con la personalidad.
- La depresión severa compromete casi todas las áreas de la vida y necesita evaluación psiquiátrica pronto.
- “Depresión sonriente” o “endógena” no son diagnósticos oficiales, aunque describen experiencias reales.
- Si alguna vez tuviste períodos de euforia o de mucha energía, hay que descartar un trastorno bipolar.
¿Cuáles son los tipos de depresión según el DSM-5-TR?
El DSM-5-TR agrupa los trastornos depresivos en estas categorías:
| Tipo | Qué lo caracteriza |
|---|---|
| Trastorno depresivo mayor | Uno o más episodios de al menos dos semanas con ánimo deprimido o pérdida de interés, más otros síntomas. |
| Trastorno depresivo persistente (distimia) | Ánimo bajo la mayoría de los días durante dos años o más. |
| Trastorno disfórico premenstrual | Irritabilidad, tristeza o ansiedad marcadas en la semana previa a la menstruación, que ceden pocos días después de que comienza. |
| Inducido por sustancias o medicamentos | Aparece por el consumo o la abstinencia de alcohol u otras drogas, o como efecto de un medicamento. |
| Debido a otra afección médica | Causado directamente por una enfermedad, como el hipotiroidismo o algunas enfermedades neurológicas. |
| Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo | Diagnóstico de la infancia y la adolescencia: irritabilidad persistente y explosiones de rabia frecuentes. |
Cuando los síntomas no calzan del todo en ninguna categoría, se habla de otro trastorno depresivo especificado o no especificado. La CIE-11 usa categorías parecidas: episodio depresivo único, trastorno depresivo recurrente, trastorno distímico y trastorno mixto de ansiedad y depresión.
¿Qué es la depresión mayor?
Es el tipo más conocido. Se diagnostica cuando, durante al menos dos semanas, hay cinco o más síntomas de una lista de nueve: ánimo deprimido, pérdida de interés o placer, cambios de apetito o peso, alteraciones del sueño, enlentecimiento o inquietud, cansancio, culpa o sensación de no valer, dificultad para concentrarse e ideas de muerte. Al menos uno tiene que ser el ánimo deprimido o la pérdida de interés. Puede darse como un episodio único o repetirse, y en ese caso se habla de depresión mayor recurrente.
Cada episodio se clasifica como leve, moderado o grave. En uno leve hay pocos síntomas más allá del mínimo y la persona sigue funcionando con esfuerzo; en uno moderado el impacto es claro; en uno grave, casi todo está afectado. En las depresiones leves, la psicoterapia suele ser la primera opción. En las moderadas y graves, a menudo se suman medicamentos indicados por un médico.
¿Qué es la depresión crónica?
La depresión crónica corresponde al trastorno depresivo persistente, que antes se llamaba distimia. Se diagnostica cuando el ánimo deprimido está presente la mayor parte del día, más días sí que no, durante al menos dos años, con al menos dos de estos síntomas: poco o mucho apetito, insomnio o exceso de sueño, poca energía, baja autoestima, dificultad para concentrarte o decidir, y desesperanza. En ese tiempo no hay períodos sin síntomas de más de dos meses.
El DSM-5 unificó en esta categoría la distimia clásica y la depresión mayor que se prolonga por más de dos años. Cuando sobre una distimia aparece además un episodio de depresión mayor, a veces se habla de “doble depresión”.
Lo más característico es que se confunde con la forma de ser. Muchas personas con depresión crónica dicen “siempre he sido así”, “soy pesimista” o “la vida para mí es gris”, y por eso consultan tarde. Como muchas siguen cumpliendo con sus obligaciones, se parece a lo que se conoce como depresión funcional o sonriente.
¿Tiene tratamiento? Sí, aunque suele requerir más tiempo y constancia que un episodio aislado. En la depresión crónica es frecuente que se recomiende combinar psicoterapia y medicamentos. Sobre los plazos, revisa cuánto dura la depresión.
¿Qué es la depresión severa?
La depresión severa, o episodio depresivo grave, es aquella en que están presentes la mayoría de los síntomas, con mucha intensidad, y la vida diaria queda muy comprometida: cuesta levantarse, comer, bañarse, trabajar o sostener una conversación. Suele haber desesperanza intensa y pensamientos frecuentes de muerte.
Algunas depresiones severas tienen características psicóticas: ideas fijas y alejadas de la realidad, casi siempre de culpa, ruina o enfermedad (“arruiné a mi familia”, “tengo algo incurable”), y con menos frecuencia alucinaciones. Otras cursan con un enlentecimiento extremo.
La depresión severa necesita una evaluación psiquiátrica pronto. Lo habitual es combinar medicamentos y psicoterapia, y a veces se requiere hospitalización para proteger a la persona. En casos graves que no responden a otros tratamientos, el psiquiatra puede indicar terapia electroconvulsiva, que hoy se realiza con anestesia y en condiciones controladas.
Cuándo pedir ayuda de inmediato
Si tú o alguien cercano tiene ideas de quitarse la vida, ha pensado en cómo hacerlo o ya no puede comer ni cuidarse, no esperes una hora con especialista. Llama al *4141, la línea de prevención del suicidio del Ministerio de Salud (gratuita, 24 horas), al 131 (SAMU) o acude a la urgencia más cercana.
¿Qué otras formas de depresión existen?
Además de la gravedad, el DSM-5-TR usa “especificadores” que describen cómo se presenta un episodio. Estos son los más útiles de conocer.
Depresión posparto
El manual la describe como un episodio que comienza durante el embarazo o en las cuatro semanas posteriores al parto, aunque en la práctica se vigila durante todo el primer año. Se diferencia de la tristeza pasajera de los primeros días después del parto porque es más intensa, dura más y dificulta cuidarse y cuidar al bebé.
Depresión estacional
Son episodios que se repiten en la misma época del año, habitualmente en otoño e invierno, y mejoran cuando cambia la estación, con un patrón que se mantiene al menos dos años. Suelen venir con más sueño, más apetito y mucho cansancio.
Depresión con características atípicas
Pese al nombre, no es rara. El ánimo mejora por momentos ante cosas buenas, y aparecen aumento del apetito o del peso, exceso de sueño, sensación de brazos y piernas pesados y una gran sensibilidad al rechazo.
Depresión melancólica
Hay una pérdida casi total del placer y un ánimo que no reacciona ni ante buenas noticias. Suele ser peor en la mañana y viene con despertar muy temprano, enlentecimiento o agitación, pérdida de apetito y culpa excesiva. Es lo que antes se llamaba “depresión endógena”.
Depresión con ansiedad
El episodio viene con tensión, inquietud, preocupación y miedo a que pase algo terrible. Es muy frecuente y se explica en depresión y ansiedad.
¿Qué significan depresión endógena, reactiva, sonriente o funcional?
Son nombres muy usados, pero no son diagnósticos oficiales:
- Endógena: “desde dentro”, sin causa externa aparente. Hoy se habla de características melancólicas. Si sientes que tu depresión no tiene explicación, revisa depresión sin motivo.
- Reactiva: aparece después de un hecho doloroso, como una pérdida o una ruptura amorosa. Si los síntomas surgen en los meses siguientes a ese hecho, no alcanzan para una depresión mayor y ceden cuando la situación se resuelve, se habla de trastorno adaptativo. Si cumplen los criterios, es una depresión mayor, aunque tenga una causa clara.
- Sonriente o funcional: la persona cumple con todo y parece estar bien, pero por dentro está deprimida.
La vieja idea de que la depresión endógena se trata con fármacos y la reactiva con terapia no se sostiene. El tratamiento se decide según la gravedad y la historia de cada persona.
¿Y la depresión bipolar?
El trastorno bipolar no es un trastorno depresivo, pero sus fases depresivas se ven igual que una depresión mayor. La diferencia está en la historia: haber tenido períodos de varios días con euforia o irritabilidad, energía desbordante, poca necesidad de dormir sin sentir cansancio, pensamiento acelerado o gastos y conductas impulsivas. Si te reconoces ahí, díselo a quien te evalúe, porque el tratamiento farmacológico es distinto.
¿Cómo se sabe qué tipo de depresión tengo?
Lo determina un profesional en una entrevista clínica: cuándo empezaron los síntomas, cómo han evolucionado, si hubo episodios anteriores o fases de euforia, antecedentes familiares, consumo de sustancias y enfermedades médicas. A veces el médico pide exámenes para descartar causas físicas. Los test en línea pueden orientar, pero no distinguen entre estos tipos. Si quieres partir por una evaluación psicológica, puedes revisar cómo trabajo en psicoterapia.
¿Cuál es el tipo de depresión más grave?
El episodio depresivo grave, sobre todo si tiene características psicóticas o hay riesgo suicida. Aun así, una depresión crónica de intensidad moderada también puede deteriorar mucho la vida por lo prolongada.
¿La distimia es una depresión leve?
No necesariamente. La distimia se define por su duración, no por su intensidad. Sus síntomas pueden ser más suaves que los de un episodio mayor, pero al durar años su impacto puede ser igual o mayor.
