El duelo perinatal o gestacional es el proceso de pérdida que viven madres, padres y familias cuando un bebé muere durante el embarazo (aborto espontáneo, muerte fetal) o poco después de nacer. Es un duelo real e intenso, aunque el embarazo haya sido breve o el entorno no lo reconozca: se pierde a un hijo o hija, los planes y la identidad de madre o padre que ya se estaba construyendo. En Chile, la Ley Dominga (Ley 21.371) reconoce derechos de acompañamiento en estas situaciones.
Si estás viviendo esta pérdida, lo siento mucho. Lo que sientes tiene sentido. Para el proceso de duelo en general, revisa la guía de duelo.
En resumen
- El duelo no depende de las semanas de embarazo, sino del vínculo y el significado.
- Es frecuente sentir culpa, aunque la gran mayoría de las pérdidas no se puede evitar.
- La pareja también vive el duelo, a veces de forma menos visible.
- La Ley Dominga establece acompañamiento y trato digno en los centros de salud.
¿Qué se siente?
- Tristeza profunda, vacío, llanto.
- Culpa: “algo hice mal”, “mi cuerpo falló”.
- Rabia, también con otras embarazadas o con quienes tienen bebés.
- Sensación de irrealidad, sobre todo si la pérdida fue repentina.
- Síntomas físicos del embarazo o del posparto que recuerdan la pérdida.
- Soledad cuando el entorno no habla del tema o lo minimiza (“ya vendrá otro”).
¿Fue mi culpa?
La mayoría de los abortos espontáneos se deben a causas que no dependen de lo que hizo o dejó de hacer la madre, como alteraciones cromosómicas. Aun así, la culpa es muy frecuente porque la mente busca una explicación. Hablar de esto con el equipo de salud ayuda a responder preguntas concretas. Revisa también sentimiento de culpa.
¿Qué establece la Ley Dominga?
En términos generales, la Ley 21.371 establece que, ante una muerte gestacional o perinatal, los centros de salud públicos y privados deben ofrecer:
- Acompañamiento y trato respetuoso por parte del equipo de salud.
- Un espacio que resguarde la intimidad, separado de otras madres con sus bebés cuando sea posible.
- La posibilidad de estar con un acompañante significativo.
- Espacio para despedirse y respetar las decisiones sobre los rituales.
- Seguimiento después del alta.
La ley también amplió los permisos laborales por la muerte de un hijo. Para tu caso concreto, consulta en el centro de salud o en ChileAtiende.
¿Y la pareja?
La pareja también pierde a su hijo, pero a menudo recibe menos atención y siente que debe “ser fuerte”. Cada persona puede vivir el duelo con ritmos distintos (ver duelo por la muerte de un hijo). Hablar de lo que sienten ambos ayuda a no distanciarse.
¿Qué puede ayudar?
- Nombra la pérdida. Si lo deseas, ponerle nombre al bebé ayuda a reconocerlo como parte de la familia.
- Guarda recuerdos: ecografías, una pulsera, una huella, una foto.
- Haz un ritual de despedida a tu manera.
- Pon límites a comentarios que duelen y busca personas que puedan escuchar.
- Cuida tu cuerpo en la recuperación física.
- Date tiempo antes de decidir sobre un nuevo embarazo.
¿Y un nuevo embarazo?
Un embarazo posterior puede traer esperanza y, a la vez, mucha ansiedad y miedo a otra pérdida. Es esperable. Contar con apoyo durante ese embarazo ayuda a vivirlo con más calma (ver ansiedad anticipatoria).
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Si la tristeza no cede después de varios meses, si aparece ansiedad intensa, aislamiento o pensamientos de no querer vivir, o si la pérdida fue traumática, la psicoterapia puede acompañarte. Después de un parto, también es importante estar atenta a la depresión posparto.
Si piensas en morir
Si tienes pensamientos de hacerte daño o de no querer seguir, llama al *4141 desde cualquier celular (gratis, 24 horas). En una emergencia, llama al 131.
