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Bruxismo en jóvenes con ansiedad, estrés y depresión

  • Carlos de Miranda Baron-Ibarboure
  • 7 feb 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 17 horas

bruxismo

El bruxismo es uno de los desórdenes oclusales más comunes que se presentan hoy en día con mayor frecuencia en jóvenes, a menudo con presencia de cefaleas en la región temporal. Se caracteriza como un hábito de apretar y rechinar los dientes, con distintos grados de intensidad. Dentro de los componentes etiológicos del bruxismo se encuentran estados emocionales como la ansiedad, situaciones de estrés y depresión; siendo los factores de riesgo más importantes que originan el bruxismo.


Existen dos tipos de bruxismo: el bruxismo diurno (céntrico) y nocturno (excéntrico). En el bruxismo céntrico predomina el apretamiento de los dientes, un menor desgaste dentario y con menor afectación muscular, mientras que el excéntrico se caracteriza por el rechinamiento o frotamiento de los dientes, especialmente en las noches.


En un estudio realizado en estudiantes de 4to y 5to año de Odontología de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Von Bischhoffshausen et al., 2019) se determinó que el 62 % de los estudiantes presentaron bruxismo, con un predominio en mujeres. A su vez, todos los alumnos presentaron niveles de ansiedad, estrés y depresión. Por otro lado, en un estudio sobre el bruxismo en jóvenes con ansiedad (Loza al., 2018), se determinó que los pacientes que presentaron estrés tuvieron 3 veces más probabilidad de desarrollar bruxismo que los pacientes sin estrés. Los pacientes que presentaron ansiedad tienen 3 veces más probabilidad de desarrollar bruxismo que los pacientes sin ansiedad. Los pacientes que presentaron depresión tienen 3 veces más de probabilidades de desarrollar bruxismo que los pacientes sin depresión.


“El estrés emocional capaz de aumentar la actividad contráctil de los músculos de la masticación, ante la presencia de interferencias oclusales favorecen el apretamiento y la fricción de los dientes y a medida que aumenta el nivel de estrés, aumenta la actividad muscular y los efectos sobre el sistema estomatognático son más severos” (Loza et al., 2018, p. 242).

Así mismo, estudios actuales involucran también el consumo de alcohol, tabaco, drogas (cocaína y éxtasis) e incluso medicamentos como causas del bruxismo. El consumo de sustancias como la cocaína, éxtasis, alcohol y/o tabaco, en un largo plazo generan ansiedad, depresión, pánico y pueden aumentar la actividad muscular, provocando movimientos involuntarios de la mandíbula que desencadenan en bruxismo. Como consecuencia, pueden originarse dolores de cabeza, fracturas en los dientes, erosión del esmalte dental, deformaciones faciales, entre otros (Loza et al., 2018).


Diversas investigaciones han evidenciado la relación existente entre los niveles de ansiedad, estrés, depresión y bruxismo. Así mismo, se han comparado los aspectos de la personalidad de los pacientes con bruxismo y sin bruxismo. Se ha observado que las personas que presentan bruxismo tienen mayor predisposición a presentar ansiedad, son más vulnerables a desórdenes psicosomáticos y tienen mayores problemas de sociabilización. Así también, otras investigaciones han demostrado que “factores psicológicos o emocionales como ansiedad, estrés, miedo y frustración se relacionan estrechamente con la hiperactividad muscular, sugiriendo que podrían participar en la etiología del bruxismo como un factor promotor de esta parafunción” (Von Bischhoffshausen et al., 2019, p.101).


En ocasiones, en consulta el paciente no aporta datos al respecto debido a que no es consciente, le resta importancia o lo niega; presentándose así solo algunos síntomas aislados en el diagnóstico, sin una mayor profundización. Otro elemento que dificulta el diagnóstico es no detectar los signos asociados debido a que, en ocasiones, es un hábito reciente el cual aún no ha generado un desgaste dentario o signos asociados como dolores faciales o dolores de cabeza (Loza et al., 2018).


Las cifras expuestas son importantes a considerar como señal de alerta y para fomentar el desarrollo de medidas preventivas y terapéuticas con el fin de disminuir el bruxismo y los trastornos psicológicos asociados. En este aspecto, es debido que las áreas médicas-psicológicas-odontológicas desarrollen conocimiento y experiencia con el propósito de tratar el bruxismo desde una interacción interdisciplinaria. Al mismo tiempo, el entrenamiento de conductas interpersonales, el desarrollo de conductas asertivas, expresiones emocionales y el manejo adecuado del estrés son fundamentales en el tratamiento del bruxismo (Von Bischhoffshausen et al., 2019).


Referencias:


Loza, D., Maroto, V., Vásquez, G., Andrade, J. (2018). Bruxismo un hábito recurrente en jóvenes con ansiedad. Revista Científica Mundo de la Investigación y el Conocimiento. Vol. 2 núm.2, mayo, ISSN: 2588-073X, 2018, pp. 236-258. DOI: 10.26820/recimundo/2.(2).2018.236-258. Editorial Saberes del Conocimiento.

Von Bischhoffshausen, K., Wallem, A., Allendes, A. & Díaz, R. (2019). Prevalencia de Bruxismo y Estrés en Estudiantes de Odontología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 
 
 

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