Espiritualidad sin religión: ciencia y meditación
- Carlos de Miranda Baron-Ibarboure
- 28 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 24 abr
Un contexto de estrés y sobrecarga
Vivimos en un tiempo de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad que cambia rápidamente. El exceso de estímulos y el creciente uso de nuevas tecnologías han hecho que el estrés sea cada vez más común y con repercusiones más significativas.
Esto afecta el bienestar psicológico, emocional y físico de las personas. En este contexto, prácticas como el mindfulness, el yoga u otras formas de meditación han ganado cada vez más difusión en occidente como una nueva forma de espiritualidad.
La integración entre ciencia y espiritualidad
En las últimas décadas, estas prácticas han sido estudiadas científicamente e integradas en terapias cognitivo-conductuales.
Esto ha dado lugar a un fenómeno interesante en el que la ciencia y la espiritualidad comparten tradiciones y conviven, enriqueciéndose mutuamente en el proceso de sanación y bienestar, ampliando además los objetivos terapéuticos.
Terapias cognitivo-conductuales y mindfulness
Las terapias cognitivo-conductuales son el resultado de la convergencia entre la terapia conductual (primera generación) y la terapia cognitiva (segunda generación), mostrando cómo distintas tradiciones pueden dar lugar a nuevas técnicas psicoterapéuticas.
Por otra parte, el mindfulness ha sido definido como una adaptación occidental de meditaciones budistas orientadas a enfrentar el malestar.
A partir de la propuesta de Jon Kabat-Zinn y su programa de reducción del estrés basado en mindfulness (MBSR), los investigadores cognitivo-conductuales han incorporado estas prácticas en sus tratamientos.
Su utilidad radica principalmente en que, mediante el mindfulness, la persona puede relacionarse de manera distinta con sus pensamientos.
Integraciones terapéuticas actuales
La terapia cognitiva basada en mindfulness (MBCT) integra tres enfoques:
terapia cognitivo-conductual
mindfulness
ciencia cognitiva
Por su parte, Wells (2009) desarrolló una forma de mindfulness dentro de la terapia metacognitiva, orientada a una meta-conciencia de los pensamientos y procesos cognitivos.
El objetivo es desarrollar la capacidad de percibir la separación entre el sentido del self y los eventos mentales, utilizando herramientas como:
ejercicios de supresión y contra-supresión de pensamientos
metáforas
bucle verbal
Mindfulness en la práctica clínica
En la práctica clínica, el mindfulness se enfoca principalmente en:
prácticas de serenidad
prácticas de contemplación
En ambas, la atención es el proceso psicológico central.
Sin embargo, existe una forma menos estudiada: la meditación basada en el amor incondicional y la compasión.
Meditación de compasión y afecto positivo
Esta práctica, de origen budista, busca desarrollar afectos positivos como el amor y la compasión mediante el uso de frases dirigidas hacia uno mismo y hacia los demás.
A diferencia de un mantra repetitivo, aquí se mantiene la atención plena en un significado específico: el amor incondicional.
Los estudios muestran:
aumento del afecto positivo (amor, gratitud, alegría, esperanza, etc.)
disminución de síntomas depresivos
Esto sugiere la importancia de incluir herramientas centradas no solo en reducir el malestar, sino también en potenciar emociones positivas.
El rol del yoga en la salud mental
El yoga también se ha integrado ampliamente en la cultura occidental.
Aunque su origen es milenario, la investigación científica sobre sus efectos en el estado de ánimo y la ansiedad es más reciente.
Los resultados muestran:
reducción de síntomas ansiosos
efectos positivos en el bienestar general (aunque de tamaño moderado)
Su difusión en países como Argentina comenzó a principios del siglo XX, inicialmente en sectores sociales altos y luego extendiéndose a la población general.
Hoy en día, muchos terapeutas lo recomiendan, especialmente en casos de ansiedad.
Conclusión: una integración en desarrollo
Las terapias cognitivo-conductuales responden a la necesidad de contar con procedimientos psicológicos validados científicamente.
Por su parte, la meditación y el yoga, como prácticas milenarias, han sido progresivamente estudiadas e integradas en estos enfoques.
Esto ha permitido que la ciencia y la espiritualidad convivan y se enriquezcan mutuamente, ampliando las posibilidades de intervención en salud mental y bienestar.
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Referencias:
Celleri, M. (2018). TCC y prácticas orientales. Intersecciones Psi. Revista electrónica de facultad de psicología UBA.
Paris, S. (2018). Espiritualidad sin religión. Mindfulness aplicado a la educación social.



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