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Ansiedad y mareos: por qué ocurren y cómo se relacionan

  • Carlos de Miranda Baron-Ibarboure
  • 28 abr
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: hace 3 días

Los mareos son uno de los síntomas físicos más frecuentes de la ansiedad. Muchas personas describen sensación de inestabilidad, vértigo leve, aturdimiento o miedo a desmayarse, especialmente en momentos de estrés o alta activación emocional.

Cuando aparecen, suelen generar mucha preocupación, porque pueden interpretarse como señal de un problema neurológico, cardiovascular o de equilibrio.

Sin embargo, en muchos casos, los mareos están directamente relacionados con la forma en que el cuerpo responde a la ansiedad.

Por qué la ansiedad provoca mareos

Cuando el cuerpo entra en estado de alerta, se producen varios cambios físicos automáticos orientados a prepararnos para reaccionar ante una amenaza.

Entre ellos:

  • aumento de la respiración

  • tensión muscular

  • aceleración del ritmo cardíaco

  • mayor activación del sistema nervioso

Estos cambios pueden alterar temporalmente la percepción del equilibrio y generar sensación de mareo o inestabilidad.

Aunque la experiencia puede ser muy incómoda, no significa necesariamente que exista un problema físico grave.

El rol de la hiperventilación

Uno de los factores más importantes en los mareos por ansiedad es la respiración.

Durante la ansiedad, muchas personas comienzan a:

  • respirar más rápido

  • hacerlo de forma superficial

  • suspirar constantemente

  • hiperventilar sin darse cuenta

Esto modifica el equilibrio entre oxígeno y dióxido de carbono en el cuerpo.

Cuando disminuye el dióxido de carbono, pueden aparecer síntomas como:

  • mareo

  • sensación de aturdimiento

  • visión borrosa

  • hormigueo

  • sensación de irrealidad

Este mecanismo es muy común en los episodios de ansiedad y ataques de pánico.

Cómo se sienten los mareos por ansiedad

Los mareos asociados a la ansiedad pueden manifestarse de distintas formas.

Por ejemplo:

  • sensación de inestabilidad

  • sensación de “cabeza ligera”

  • dificultad para sentirse firme al caminar

  • sensación de desmayo inminente

  • percepción de que “todo se mueve” levemente

  • sensación de desconexión o aturdimiento

Muchas personas aclaran que no sienten un vértigo intenso real, sino más bien una sensación extraña de desequilibrio o inseguridad corporal.

El rol de la tensión muscular

La ansiedad también genera tensión física sostenida, especialmente en:

  • cuello

  • hombros

  • mandíbula

  • espalda alta

Esta tensión puede influir en la postura, la respiración y la percepción corporal, aumentando la sensación de inestabilidad.

En algunos casos, la tensión cervical contribuye significativamente a la sensación de mareo.

Por qué generan tanto miedo

El mareo suele interpretarse como señal de peligro.

Pensamientos como:

  • “me voy a desmayar”

  • “algo está mal en mi cabeza”

  • “puede ser algo neurológico”

  • “voy a perder el control”

activan todavía más el sistema nervioso.

Esto genera un círculo donde:

mareo → miedo → más ansiedad → más mareo

A medida que aumenta la preocupación, también aumenta la intensidad de los síntomas.

El miedo a desmayarse

Uno de los temores más comunes es pensar que el mareo terminará en un desmayo.

Sin embargo, en la ansiedad esto rara vez ocurre.

Durante un estado ansioso, la presión arterial suele mantenerse o aumentar levemente debido a la activación del cuerpo.

El problema principal no suele ser el desmayo, sino la sensación intensa de inestabilidad y miedo.

El rol de la hipervigilancia corporal

Después de experimentar mareos, muchas personas comienzan a monitorear constantemente su cuerpo.

Por ejemplo:

  • revisar si están “firmes” al caminar

  • prestar atención excesiva a la cabeza

  • analizar continuamente la sensación corporal

  • anticipar mareos en ciertos lugares

Esta hipervigilancia aumenta la percepción de las sensaciones y puede hacer que los mareos parezcan más frecuentes o intensos.

Cuándo suelen aparecer

Los mareos por ansiedad pueden aparecer:

  • durante momentos de estrés

  • en ataques de pánico

  • en lugares concurridos

  • al salir de casa

  • en situaciones de presión emocional

  • incluso en momentos de aparente calma

También pueden aparecer después de períodos prolongados de tensión acumulada.

Cómo manejar los mareos por ansiedad

El objetivo no es eliminar inmediatamente la sensación, sino reducir la activación que la mantiene.

Algunas estrategias útiles son:

  • regular la respiración de forma lenta y natural

  • evitar respirar rápido o forzado

  • reducir la tensión corporal

  • dejar de monitorear constantemente el equilibrio

  • reconocer los pensamientos catastróficos

  • mantener contacto con el entorno presente

  • permitir que la sensación disminuya gradualmente

Intentar controlar desesperadamente el mareo suele aumentar la ansiedad y prolongar el síntoma.

Comprender lo que ocurre

Entender que los mareos pueden estar relacionados con la ansiedad cambia la forma en que se experimentan.

Cuando dejan de interpretarse como una amenaza inmediata, el sistema nervioso comienza a reducir su nivel de alerta.

Esto suele disminuir tanto la intensidad del mareo como el miedo asociado.

Un proceso posible

Muchas personas logran con el tiempo:

  • reducir la frecuencia de los mareos

  • dejar de temerles constantemente

  • recuperar actividades evitadas

  • sentirse más seguras en distintos contextos

Este cambio suele ocurrir a medida que cambia la relación con la ansiedad y las sensaciones físicas.

Cuándo buscar ayuda

Si los mareos son frecuentes, generan mucha preocupación o afectan tu vida diaria, puede ser importante abordarlos con apoyo profesional.

También es recomendable descartar causas médicas si los síntomas son nuevos, intensos o generan dudas.

Un psicólogo puede ayudarte a comprender cómo la ansiedad influye en estos síntomas y desarrollar herramientas para manejarlos de forma más efectiva.

 
 
 

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