Ansiedad

Ansiedad generalizada: síntomas, causas y tratamiento del TAG

Cuándo preocuparse mucho deja de ser un rasgo de personalidad y pasa a ser un trastorno, y qué tratamientos ayudan.

En este artículo
  1. ¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad generalizada?
  2. ¿Cómo se vive el TAG en el día a día?
  3. ¿Es lo mismo preocuparse mucho que tener TAG?
  4. ¿Por qué aparece la ansiedad generalizada?
  5. ¿En qué se diferencia de otros cuadros?
  6. ¿Cómo se trata la ansiedad generalizada?
  7. ¿Qué puedes hacer tú desde hoy?
  8. ¿Cuándo pedir ayuda?

La ansiedad generalizada, o trastorno de ansiedad generalizada (TAG), es una preocupación excesiva y difícil de controlar por muchos temas a la vez (salud, plata, trabajo, familia, el futuro) que se da casi todos los días durante al menos seis meses y viene con síntomas como tensión muscular, cansancio y mal dormir. A diferencia de los nervios ante una situación puntual, aquí la preocupación no se apaga cuando el problema se resuelve: simplemente cambia de tema.

Es una de las formas de ansiedad más frecuentes y también de las que más tardan en reconocerse, porque muchas personas llevan años pensando que “así son”.

En resumen

  • El TAG se caracteriza por una preocupación excesiva, sobre varios temas, que cuesta frenar y se mantiene la mayoría de los días durante meses.
  • No depende de una situación concreta: cuando una preocupación se resuelve, aparece otra.
  • Se acompaña de inquietud, cansancio, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y problemas de sueño.
  • Tiene tratamientos eficaces: terapia cognitivo-conductual, ACT y relajación aplicada, y en algunos casos medicamentos indicados por un médico.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad generalizada?

El DSM-5-TR, el manual diagnóstico de referencia, pide una preocupación excesiva y difícil de controlar, la mayoría de los días durante al menos seis meses, junto con tres o más de estos síntomas en personas adultas:

  • Inquietud o sensación de estar al límite.
  • Cansancio fácil.
  • Dificultad para concentrarse o sensación de mente en blanco.
  • Irritabilidad.
  • Tensión muscular.
  • Problemas de sueño: cuesta dormirse, te despiertas o el sueño no descansa.

Además, la preocupación tiene que causar un malestar importante o afectar tu trabajo, tus estudios o tus relaciones, y no explicarse mejor por una sustancia, una enfermedad médica u otro trastorno. La CIE-11, la clasificación de la OMS, lo describe como una aprensión generalizada o una preocupación excesiva por varios eventos cotidianos que se mantiene por varios meses.

Estos criterios son una guía. El diagnóstico lo hace un profesional de salud mental en una entrevista clínica.

¿Cómo se vive el TAG en el día a día?

Se parece menos a un ataque de nervios y más a un ruido de fondo que nunca se apaga. Algunas formas en que suele verse:

  • Te despiertas pensando en qué puede salir mal hoy. Al llegar a la pega la preocupación ya pasó a la plata, a la salud de tus papás o a por qué tu pareja no contesta el celular.
  • Preparas de más, revisas varias veces o pides opiniones para asegurarte, y aun así no te quedas tranquilo.
  • El cuerpo lo paga: nuca y mandíbula tensas, cansancio que no se va con el descanso, sueño liviano.
  • Quienes te rodean te dicen que le das demasiadas vueltas a todo, y tú sientes que tienes que estar alerta para que no pase nada malo.

¿Es lo mismo preocuparse mucho que tener TAG?

No. Preocuparse es normal y a veces útil. La diferencia está en la proporción, el control y el costo:

Preocupación habitual Ansiedad generalizada
Tema Un problema real y concreto Muchos temas, incluso cosas menores
Proporción Acorde a lo que está en juego Mayor que el riesgo real
Control Puedes dejarla de lado cuando tienes otra cosa que hacer Cuesta frenarla aunque quieras
Duración Baja cuando el problema se resuelve Se mantiene o salta a otro tema
Efecto Te lleva a actuar Te desgasta sin resolver nada

¿Por qué aparece la ansiedad generalizada?

No hay una causa única. Se combinan un temperamento más sensible a la amenaza (con un componente hereditario), una historia de mucha exigencia o de ambientes impredecibles, y períodos de estrés sostenido. Además, en el TAG se repiten dos rasgos:

  • Baja tolerancia a la incertidumbre. No saber cómo va a resultar algo se siente insoportable, y la mente intenta resolverlo de antemano.
  • Creencias sobre la preocupación. Pensar que preocuparse te prepara, te protege o demuestra que te importa. Por eso soltarla da miedo: “si dejo de preocuparme, va a pasar algo”.

La preocupación además se refuerza sola. Casi todo lo que temes no ocurre, y el cerebro lo atribuye a haberte preocupado. Así aprende que hay que seguir haciéndolo.

¿En qué se diferencia de otros cuadros?

  • Trastorno de pánico: el foco es el miedo a las sensaciones y a que se repitan las crisis. En el TAG el foco es una preocupación diversa y sostenida.
  • Ansiedad social: la preocupación gira en torno a ser evaluado o rechazado por otros.
  • Ansiedad anticipatoria: es sufrir por un evento concreto que viene. Puede aparecer en el TAG y en muchos otros cuadros.
  • Depresión: con frecuencia van juntas. Si además de preocuparte hay tristeza persistente o pérdida de interés, conviene evaluarlo.
  • Causas médicas: el hipertiroidismo, las arritmias, la anemia y ciertos medicamentos o sustancias (cafeína, estimulantes) pueden dar síntomas parecidos.

Descarta causas médicas

Si los síntomas físicos son nuevos o intensos, pide una evaluación con un médico antes de asumir que es ansiedad. Si tienes dolor de pecho opresivo que se irradia al brazo, la mandíbula o la espalda, con sudor frío o falta de aire que no cede, llama al 131 (SAMU) o ve a la urgencia más cercana.

¿Cómo se trata la ansiedad generalizada?

Hay tratamientos con buena evidencia:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC). Trabaja la intolerancia a la incertidumbre, las creencias sobre la preocupación y la evitación. Incluye practicar soltar la preocupación sin recurrir a los rituales de seguridad, como revisar o pedir garantías.
  • Terapia de aceptación y compromiso (ACT). En vez de discutir con cada pensamiento, aprendes a notarlo como lo que es, un pensamiento, y a decidir qué hacer según lo que te importa. Es uno de los enfoques con los que trabajo, junto con mindfulness. Puedes leer más sobre la terapia de aceptación y compromiso.
  • Relajación aplicada. Las guías NICE la contemplan como alternativa terapéutica.
  • Medicamentos. La indicación de medicamentos la hace un médico o psiquiatra, y suele reservarse para cuadros moderados o graves o cuando la psicoterapia sola no basta.

El objetivo no es dejar de preocuparte del todo, sino que las preocupaciones dejen de ocupar todo el espacio.

¿Qué puedes hacer tú desde hoy?

  1. Distingue la preocupación práctica de la hipotética. Si la pregunta es “¿qué puedo hacer hoy con esto?” y hay una acción, agéndala. Si la pregunta es “¿y si…?” y no hay nada que hacer hoy, es rumia.
  2. Dale un horario a la preocupación. Quince minutos al día para escribirlas. Fuera de ese rato, las anotas y las postergas. Hay más técnicas en cómo calmar la ansiedad.
  3. Suelta un ritual de seguridad a la vez: una revisión menos, una consulta menos, un mensaje de confirmación menos.
  4. Cuida lo básico: sueño regular, movimiento y menos cafeína y alcohol.
  5. Practica estar en el presente con estos ejercicios de mindfulness para la ansiedad.

¿Cuándo pedir ayuda?

Si llevas semanas o meses con una preocupación que no logras frenar y que te agota, te quita el sueño o te hace postergar cosas, vale la pena consultar. El TAG suele tener un curso largo cuando no se trata, pero responde bien a la psicoterapia, sea online o presencial.

¿La ansiedad generalizada puede dar ataques de pánico?

Puede, y es común que ambos cuadros se superpongan. Lo que cambia es cuál es el problema central. Si aparece un miedo persistente a que se repitan las crisis, se evalúa además un trastorno de pánico.

¿El TAG se puede tratar sin medicamentos?

En muchos casos sí. La psicoterapia es una opción de primera línea. Si se necesita un medicamento, lo decide y lo controla un médico o psiquiatra.

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Ps. Carlos de Miranda Baron-Ibarboure

Ps. Carlos de Miranda Baron-Ibarboure

Psicólogo clínico. Máster en Terapias Psicológicas de Tercera Generación (ACT, EMDR y mindfulness). Registro Superintendencia de Salud N.º 740490.

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